El Botiquín de la Naturaleza

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Por Autor Invitado, Molly Terhune

El Departamento de Ciencias de Salud del Museo se ha asociado con la Universidad de Colorado Anschutz Medical Campus para publicar cada mes un serie de artículos en el blog del museo llamado  “Conocer la Salud.” Los artículos se enfocan en temas de salud actuales y son seleccionados por los estudiantes de medicina y de posgrado de CU con el fin de proporcionar información actual y precisa para las comunidades de habla Inglés y Español. Las publicaciones en la serie “Conocer la Salud” son ediciones de versiones de artículos que primero fueron publicados en la revista Contrapoder. Agradecemos a los estudiantes en la Universidad de Colorado Anschutz Medical Campus por darle vida a estas historias. 

 

@yopearlscigirl

 (también conocida como Dra. Nicole Garneau, curadora del Departamento de Ciencias de Salud) 

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El Botiquín de la Naturaleza

Autor Invitado, Molly Terhune,  Program Assistant, Center for Global Health al University of Colorado Anschutz Medical Campus.

 

[in English]

 

Sabemos que los curanderos tradicionales de varias culturas utilizan plantas, minerales y otras sustancias naturales por sus propiedades medicinales. Pero, ¿sabían que muchas de las drogas farmacéuticas modernas también contienen componentes químicos derivados de la naturaleza?

 

Por miles de años los humanos hemos buscado remedios naturales. Sin embargo, no fue hasta la década de 1800 que avances en la ciencia permitieron que los compuestos bioactivos fueran asilados de sus fuentes naturales. Muchos de estos se encuentran todavía en uso hoy en día. Un ejemplo es la digoxina, que fue aislada de la dedalera, una planta floral. La digoxina se utiliza para tratar insuficiencia cardiaca y los ritmos irregulares del corazón, y es uno de los componentes en medicinas como LanoxinTM y DigitexTM.

 

Debido al éxito de la digoxina, los investigadores del Insitituto Nacional del Cancer en Estados Unidos han investigado las plantas y los minerales en búsqueda de químicos activos. Sorprendentemente, 75% de todos los medicamentos contra el cáncer se derivan de fuentes biológicas en el medio ambiente. La vinca rosa, una planta de Madagascar se ha usado para producir dos fármacos de quimioterapia potentes llamados vinblastina y la vincristina, que se utilizan para el tratamiento de cánceres de la sangre. En los últimos años, los investigadores de la Escuela Skaggs de Farmacia de la Universidad de Colorado identificaron dos compuestos en las hojas del cardo mariano, una planta herbácea que ellos creen que va a matar tumores. Un compuesto se dirige directamente a las células cancerosas, mientras que el otro se ha demostrado que detiene el crecimiento tumoral al impedir que los vasos sanguíneos suministren el tumor con nutrientes.

 

Cuando se identifica un nuevo compuesto, los exámenes bioquímicos se llevan a cabo para extraer, purificar y caracterizar los componentes activos que pueden tener importancia farmacéutica. Luego, las empresas farmacéuticas intentan sintetizar los productos químicos en lugar de abastecerse de la naturaleza. Esto permite a los desarrolladores de drogas maximizar la potencia, mejorar la absorción, distribución, y eliminación del cuerpo. Aunque este proceso es largo y costoso, conduce a compuestos de mayor calidad, logrando un fármaco más eficaz y más seguro.

 

El medicamento captopril es un buen ejemplo de este proceso. En 1970, un equipo de investigación de la Royal College of Surgeons de Inglaterra descubrió que el veneno de la víbora sudamericana, comúnmente llamada yararaca (Bothrops jararaca) provocaba una caída inmediata de la presión arterial, lo que lo conviertía en el candidato ideal para el tratamiento de la hipertensión. Los investigadores pasaron la próxima década en un laboratorio estudiando el compuesto. En primer lugar, se creó una versión sintética del compuesto activo que se encuentra en el veneno. Luego, se hicieron pequeños ajustes para ayudar a que funcionara de manera más eficiente en el cuerpo. Finalmente, después de los ensayos clínicos exitosos, el producto farmacéutico terminado fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés,) en 1981, once años después de su descubrimiento. En 1996 se hizo ampliamente disponible la droga como un medicamento genérico y hoy en día aún se encuentra en uso.

 

Actualmente existen al menos 120 medicamentos en el mercado que se han inspirado en la naturaleza, y es probable que existen muchos más por descubrir. Sin embargo, el tiempo y el dinero son los obstáculos en esta búsqueda. Un informe publicado en el  2014 por el Centro Tufts para el Estudio del Desarrollo de Drogas señala que cuesta en promedio $ 2.6 mil millones desarrollar un medicamento con receta que será aprobado para distribuir al público. Aunque sea costoso el desarrollo, los científicos seguirán buscando en el medio ambiente las fuentes naturales de drogas, con el fin de mejorar la salud a todos.

 

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