El Uso de Esteroides Anabólicos: ¿Vale la Pena?

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Por Autor Invitado, Kelsey Repine

El Departamento de Ciencias de Salud del Museo se ha asociado con la Universidad de Colorado Anschutz Medical Campus para publicar cada mes un serie de artículos en el blog del museo llamado  “Conocer la Salud.” Los artículos se enfocan en temas de salud actuales y son seleccionados por los estudiantes de medicina y de posgrado de CU con el fin de proporcionar información actual y precisa para las comunidades de habla Inglés y Español. Las publicaciones en la serie “Conocer la Salud” son ediciones de versiones de artículos que primero fueron publicados en la revista Contrapoder. Agradecemos a los estudiantes en la Universidad de Colorado Anschutz Medical Campus por darle vida a estas historias.

 

@yopearlscigirl

 (también conocida como Dra. Nicole Garneau, curadora del Departamento de Ciencias de Salud)  

 

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[in English]

 

El Uso de Esteroides Anabólicos: ¿Vale la Pena?

Autor Invitado, Kelsey Repine al University of Colorado Anschutz Medical Campus.

 

En el 2013, el ciclista de renombre mundial Lance Armstrong admitió haber usado drogas para mejorar su rendimiento después de negar las acusaciones durante años. Posteriormente, fue despojado de sus siete títulos del Tour de Francia y su medalla de bronce de los Juegos Olímpicos del año 2,000. Después de este incidente, muchas personas alrededor del mundo quedaron con preguntas sobre el “dopaje.” 

 

En búsqueda de un mejor rendimiento, algunos atletas y fisiculturistas transgreden los límites al querer ganar masa muscular por medio del uso de esteroides anabólicos. También conocidos como “jugos,” las drogas para mejorar el rendimiento son medicamentos sintéticos que están disponibles en forma de tabletas, cremas, líquidos y geles.

 

Los esteroides anabólicos originalmente fueron desarrollados y aprobados para el tratamiento de la pérdida de masa muscular como consecuencia de enfermedades como el cáncer, desórdenes hormonales y SIDA.  Los esteroides ayudan a minimizar la atrofia muscular al imitar la función de la hormona masculina, testosterona. Los altos niveles de testosterona (naturales o sintéticos) estimulan la formación de musculo y fortalecen los músculos de los pacientes. Por esta razón, el uso de esteroides anabólicos es atractivo para algunos atletas y fisiculturistas.

 

Si los médicos prescriben esteroides para ayudar con recuperación de enfermedades así como las que descritas anteriormente, entonces ¿no deberían de ser seguros para el uso en otros contextos?

 

No exactamente. La Administración de Drogas y Alimentos en EEUU (FDA por sus siglas en inglés,) aprueba medicamentos basado en riesgos aceptables relacionadas a la enfermedad para las que están prescritas. Cuando se usan apropiadamente, bajo la supervisión de un médico, los esteroides anabólicos pueden prevenir la atrofia muscular de manera significativa y segura. Ya sea prescritos u obtenidos ilegalmente, los esteroides pueden tener efectos secundarios como trastornos psiquiátricos, hipertensión arterial, enfermedad renal, enfermedad hepática, o infecciones. A pesar de que varios efectos secundarios son temporales y sólo se dan mientras se usan los esteroides, algunos pueden tener consecuencias a largo plazo, incluyendo la impotencia e infertilidad.

 

El uso de esteroides anabólicos es más frecuente en hombres que mujeres, ambos corren el riesgo de causar daño al sistema reproductivo. En un estudio realizado con fisiculturistas masculinos se encontró que más de la mitad sufrían de encogimiento testicular. Las mujeres que utilizan esteroides anabólicos pueden experimentar disfunción menstrual y masculinización con efectos como el crecimiento del vello facial y agravamiento de la voz. Existen medicamentos e intervenciones quirúrgicas que pueden ayudar a restablecer la fertilidad, pero estos no garantizan resultados efectivos.

 

Aunque los esteroides sintéticos funcionan como hormonas que se encuentran naturalmente en el cuerpo, tienen ciertas diferencias que nos permiten detectarlas. Existen dos maneras en las que la testosterona sintética se puede detectar en la orina, una de ellas es por medio de las diferencias en la estructura molecular entre los esteroides sintéticos y los naturales. La otra prueba usa la relación entre la testosterona y la epitestosterona, una hormona presente en el cuerpo en cantidades equivalentes a la testosterona. Por cada molécula de testosterona natural se produce una de epitestosterona, pero con el uso de esteroides sintéticos la relación cambia ya que aumenta la testosterona y no la epitestoterona.

 

Es alarmante que el uso de esteroides ya no se limita a los atletas profesionales y fisiculturistas, es visto cada vez más entre atletas novatos y adolescentes. En Estados Unidos, aproximadamente cuatro de cada 100 estudiantes de secundaria admite haber usado esteroides anabólicos obtenidos ilegalmente en algún momento y uno de cada 100 estudiantes admite haberlos usado en el último mes. 

 

Las tendencias mundiales indican un aumento en el uso ilegal de esteroides. El abuso de los esteroides anabólicos puede tener consecuencias severas e irreversibles. Aún así, los atletas y fisiculturistas toman estos riesgos en búsqueda de un mejor rendimiento. Entonces la pregunta es ¿hasta qué punto es demasiado cuando se busca un mejor rendimiento? 

 

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